miércoles, 18 de septiembre de 2013

AUDIENCIA GENERAL,Miércoles 18 de septiembre de 2013


 Plaza de San Pedro

Queridos hermanos y hermanas:
Retomo de nuevo hoy la imagen de la Iglesia como madre a partir de lo que hace una mamá por sus hijos. En primer lugar, ella con ternura, afecto y amor les enseña a caminar por el sendero de la vida y sabe orientarlos cuando se desvían del camino.

 De igual forma, la Iglesia enseña la senda de la vida a través de los mandamientos, que son una invitación a no hacer ídolos materiales, a recordar a Dios, a tener respeto por los padres, a ser honestos, a estar cerca del prójimo… En segundo lugar, una mamá,  a pesar de que sus hijos se hacen adultos, los acompaña en el camino, y aunque éstos se equivoquen, los comprende, los protege y los ayuda. Así es la Iglesia, una madre misericordiosa, que busca ayudar y nunca cierra las puertas de su casa, sino que ofrece siempre su amor e invita a retomar el camino a quien lo ha perdido. Por último, una mamá reza y confía sus hijos a Dios, en particular a los más débiles o necesitados.  Lo mismo hace la Iglesia poniendo en las manos del Señor todas las situaciones de sus hijos; los confía a la fuerza de la oración, en la que Dios no permanece indiferente. Él sabe siempre sorprendernos. La Madre Iglesia es consciente de ello.

Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, Colombia, Venezuela, Argentina, México y los demás países latinoamericanos. Invito a todos a ver la Iglesia como la mamá que indica el camino, que es paciente, misericordiosa, comprensiva y sabe poner a todos en las manos de Dios. Muchas gracias.


domingo, 15 de septiembre de 2013

La historia del "Cuatro Latas" del Papa Francisco


El misterio del «Cuatro Latas» está resuelto. El último y sorprendente «papamóvil», es un Renault 4 del 1984, con 300.000 kilómetros a sus espaldas, pero en buen uso. El Papa lo condujo personalmente el sábado pasado de regreso a Casa Santa Marta después de acercarse a una de las puertas del Vaticano para saludar a 50 peregrinos de Verona a los que la Guardia Suiza no había dejado entrar.

        Dos horas antes del comienzo de la jornada mundial de oración por la paz en Siria en la plaza de San Pedro, la agencia AFP distribuía una serie de curiosas fotos en las que se veía al Papa subiéndose de copiloto en un viejo «Cuatro Latas», curiosamente de color blanco perla, típico de los «papamóviles».

        El semanario italiano «Famiglia Cristiana» revela que el Renault 4 es un regalo del sacerdote Renzo Zocca, de 70 años, quien lo utilizó durante buena parte de los 25 años en que fue párroco del barrio obrero de Saval en Verona, «y nunca me dejó tirado». Lo recibió de segunda mano del vicepresidente del club de fútbol «Verona Calcio», del que fue capellán, y todavía lleva una pegatina del club.
Como Jorge Bergoglio siempre ha sentido pasión por los barrios periféricos, don Renzo le escribió el pasado 15 de julio para contarle su experiencia y ofrecerle un coche que testimoniaba sus años de trabajo en una barriada obrera en la que tenía que hacer frente a los traficantes de droga.

        Para su sorpresa, el 10 de agosto el Papa le llamó por teléfono para darle las gracias y sugerirle que mejor vendiese el coche y entregase el precio a alguna obra de caridad. Según don Renzo, «Yo le respondí que ese coche lo había dado ya todo a los pobres, y le confirme mi propósito de entregárselo. Me preguntó si tenía otro coche, y cuando le dije que tenía otro más reciente, lo aceptó».
Cita con el Papa Francisco

        Aparte de hacer sus propias llamadas, el Papa Francisco organiza personalmente sus citas, y así le dijo a don Renzo: «Espera que cojo la agenda. Sentí pasar algunas páginas, y me dice: ‘yo puedo el 5, el 6 o el 7 de septiembre a las 3, 4 o 5 de la tarde. ¿Cuándo quieres venir?’».

        Así surgió la cita para el sábado 7 a las 3 de la tarde. Un centenar de peregrinos de Verona viajaron con el párroco para ver al Papa. El Renault 4, recién revisado, lo trajeron montado sobre una grúa, por si acaso…

        Cuando el Papa llegó al lugar del encuentro, contiguo al Aula Pablo VI, don Renzo le dijo que la Guardia Suiza había dejado pasar sólo a 50 peregrinos por razones de seguridad, mientras que los otros 50 se habían quedado delante de la verja.

        Según el párroco, «Su respuesta fue, ‘pues vamos allá. Nos subimos cuatro. Yo conducía. Él iba al lado, y detrás el mecánico Stefano y mi ayudante». ¡Imagine la emoción de los 50 peregrinos cuando vieron acercarse el R4 y que descendía el Papa!».

        Al despedirse, junto a la verja, «yo le di las llaves y él se puso al volante. Me había dicho que él también había tenido un R4 y que nunca le había fallado. Le vi alejarse en ese viejo coche como si fuese la cosa más natural del mundo…».

        El vehículo, recién revisado y en buen uso, tiene una doble alimentación a gasolina o a gas, así como el registro de coches de época, por lo que podría circular también fuera del Vaticano. La Gendarmería Vaticana espera que el Papa no llegue a hacerlo, y que continúe utilizando el Ford Focus azul, como pasajero.

viernes, 13 de septiembre de 2013

festividad de la Exaltación de la Santa Cruz


La Cruz, camino de la tierra al cielo

Ave Crux, spes unica! El mundo está en llamas. El incendio puede alcanzar también a nuestra casa. Pero en lo alto, por encima de todas las llamas, se eleva la Cruz. Ellas no pueden quemarla. Ella es el camino de la tierra al cielo. Quien la abraza con fe, con amor y esperanza, es llevado hasta el seno de la Trinidad.
El mundo está en llamas. ¿Deseas apagarlas? Mira a la Cruz. Desde el corazón abierto brota la sangre del Redentor. Ella apaga las llamas del infierno. Haz libre tu corazón con el fiel cumplimiento de tu profesión, entonces se derramará en tu corazón el caudal del Amor divino hasta inundar y hacer fecundos todos los rincones de la tierra.

¿Oyes el gemir de los heridos en el campo de batalla del Este y del Oeste?

Tú no eres médico, ni enfermera, y no puedes vendar sus heridas.

Tú estás encerrada en tu celda y no puedes alcanzarlos.

¿Oyes la llamada agónica de los moribundos?

Tú quisieras ser sacerdote y estar a su lado.

¿Te conmueve el llanto de las viudas y de los huérfanos?

Tú quisieras ser un ángel consolador y ayudarles. Mira al Crucificado.

Si estás esponsalmente unida a él en el auténtico cumplimiento de tus santos votos, es tu sangre su sangre preciosa. Unida a Él eres omnipresente como Él. Tú puedes ayudar como el médico, la enfermera o el sacerdote aquí o allí. En el poder de la Cruz puedes estar en todos los frentes, en todos los lugares de aflicción; a todas partes te llevará tu amor misericordioso, el amor del corazón divino, que en todas partes derrama su preciosísima sangre, sangre que alivia, que santifica y que salva.

Los ojos del Crucificado te están observando, interrogándote y poniéndote a prueba. ¿Quieres sellar de nuevo y con toda seriedad la alianza con el Crucificado? ¿Cuál será tu respuesta?

Señor, ¿a dónde iremos? Tú sólo tienes palabras de vida eterna.

Ave Crux, spes unica

Edith Stein
de Escritos Espirituales (BAC)

miércoles, 11 de septiembre de 2013

AUDIENCIA GENERAL,Miércoles 11 de septiembre de 2013


Plaza de San Pedro
Queridos hermanos y hermanas:

Retomamos hoy las catequesis sobre el misterio de la Iglesia, en este Año de la fe, con la imagen de la “Madre”. El Concilio Vaticano II dice que la Iglesia es nuestra madre en la fe, en la vida sobrenatural.

Ante todo, la Iglesia es madre porque engendra nuevos cristianos. Por el Bautismo, los hace nacer a la vida divina y establece con ellos un vínculo vital, interior, como el de una madre con sus hijos.

Además, como buena madre, los ayuda a crecer y a ser responsables, los alimenta, los educa, los cuida con ternura a lo largo de su vida. Así, la Iglesia nos anuncia la Palabra de Dios como luz para el camino, nos nutre con la Eucaristía, nos procura el perdón divino, nos sostiene en los momentos de sufrimiento y dificultad.

Y, finalmente, como todos formamos la Iglesia, su maternidad incluye también la solicitud de los unos por los otros. Todos, pastores y fieles, estamos llamados a colaborar en la transmisión de la fe, en el anuncio del Evangelio, en la atención a los necesitados… para hacer fecunda a la Iglesia.

Preguntémonos: ¿Honro a la Iglesia como madre? ¿Participo en los sacramentos, escucho la Palabra de Dios en comunidad? Y sobre todo, ¿comparto su cuidado maternal por mis hermanos?

Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, México, El Salvador, Venezuela, Paraguay, Colombia, Argentina y los demás países latinoamericanos. Invoquemos juntos al Espíritu Santo, para que conceda fecundidad a la Iglesia, no le permita que se cierre en sí misma, y salga a llevar la luz de Cristo hasta los confines de la tierra. Muchas gracias.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Plaza de San Pedro (Llamamiento)


Domingo, 8 de septiembre de 2013

Quisiera dar las gracias a todos aquellos que, de una u otra forma, se unieron a la vigilia de oración y ayuno de ayer en la noche. Gracias a las numerosas personas que han ofrecido sus sufrimientos. Gracias a las autoridades civiles, a los miembros de otras comunidades cristianas y de otras religiones, y a los hombres y mujeres de buena voluntad que han vivido, con este motivo, momentos de oración, ayuno y reflexión.

El compromiso continúa: ¡Sigamos con la oración y con las obras de paz! Les invito a seguir rezando para que cese inmediatamente la violencia y la devastación en Siria y para que se trabaje con renovado empeño por una justa solución al conflicto fratricida. Pidamos también por los otros países de Oriente Medio, especialmente por el Líbano, para que encuentre la anhelada estabilidad y siga siendo modelo de convivencia; por Iraq, para que la violencia sectaria deje paso a la reconciliación; y por el proceso de paz entre israelitas y palestinos, para que avance con determinación y audacia. Pidamos también por Egipto, para que todos los egipcios, musulmanes y cristianos, se comprometan a construir juntos la sociedad buscando el bien de toda la población.

¡La búsqueda de la paz es un camino largo y requiere paciencia y perseverancia! ¡Sigamos rezando!

sábado, 7 de septiembre de 2013

GRAN PEREGRINACIÓN NACIONAL POR LA RECONCILIACIÓN Y LA PAZ


COLOMBIA
La Conferencia Episcopal de Colombia, en unión con toda la Provincia de San Luis Bertrán de la Orden de Predicadores, realizará entre el 8 y 15 de septiembre una peregrinación nacional con Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, en el marco de los diálogos de paz que se llevan a cabo en Cuba entre el gobierno colombiano y las guerrillas de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y del ELN (Ejército de Liberación Nacional).

Más de 70 frailes de la Provincia Dominicana de Colombia se distribuirán en esta jornada en todas las jurisdicciones eclesiásticas del país y, en compañía de los señores obispos y sus vicarios episcopales, orarán durante esta emblemática jornada por la Reconciliación y la Paz de Colombia. Simultáneamente, la imagen de la Virgen del Rosario navegará a lo largo del Río Magdalena, que es la arteria fluvial principal más importante de Colombia y que recorre el país completamente de sur a norte. En esta caravana fluvial la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, acompañada por el Obispo Dominico Jorge Leonardo Gómez Serna, O.P. y un grupo de frailes de la Provincia, visitará los principales puertos del Río Magdalena, una de las más fuertes zonas de violencia y conflicto armado del país.

La Asamblea General de la Conferencia Episcopal y la Provincia de San Luis Bertrán de Colombia han organizado conjuntamente esta gran peregrinación nacional como invitación a la unidad nacional en la fe y la oración por la consecución definitiva de la paz en un país que ha soportado más de medio siglo de violencia y conflicto armado. Esta peregrinación nacional será un valioso aporte a los diálogos de paz que realiza Colombia bajo la guía, protección e intercesión de  Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Reina y Patrona de Colombia.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Palabras del Papa Francisco antes del rezo del Ángelus (convoca a toda la Iglesia a orar)


Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!

Hoy, queridos hermanos y hermanas, quisiera hacerme intérprete del grito que sube de todas partes de la tierra, de todo pueblo, del corazón de cada uno, de la única gran familia que es la humanidad, con angustia creciente: ¡es el grito de la paz! El grito que dice con fuerza: ¡queremos un mundo de paz, queremos ser hombres y mujeres de paz, queremos que en nuestra sociedad, destrozada por divisiones y por conflictos, explote la paz; nunca más la guerra! ¡Nunca más la guerra! La paz es un don demasiado precioso, que debe ser promovido y tutelado.

Vivo con particular sufrimiento y preocupación las tantas situaciones de conflicto que hay en nuestra tierra, pero, en estos días, mi corazón está profundamente herido por lo que está sucediendo en Siria y angustiado por los dramáticos desarrollos que se presentan.

Dirijo un fuerte llamamiento por la paz, ¡un llamamiento que nace de lo íntimo de mí mismo! ¡Cuánto sufrimiento, cuánta devastación, cuánto dolor ha traído y trae el uso de las armas en aquel martirizado país, especialmente entre la población civil e inerme! ¡Pensemos en cuantos niños no podrán ver la luz del futuro! Con particular firmeza condeno el uso de las armas químicas: les digo que tengo aún fijas en la mente y en el corazón las imágenes terribles de los días pasados! ¡Hay un juicio de Dios y también un juicio de la historia sobre nuestras acciones al que no se puede escapar! Jamás el uso de la violencia lleva a la paz. ¡Guerra llama guerra, violencia llama violencia!

Con toda mi fuerza, pido a las partes en conflicto que escuchen la voz de su propia conciencia, que no se cierren en sus propios intereses, sino que miren al otro como un hermano y emprendan con coraje y con decisión la vía del encuentro y de la negociación, superando la ciega contraposición. Con la misma fuerza exhorto también a la Comunidad Internacional a hacer todo esfuerzo para promover, sin ulterior demora, iniciativas claras por la paz en esa nación, basadas en el diálogo y en la negociación, por el bien de la entera población siria.

Que no se ahorre ningún esfuerzo para garantizar asistencia humanitaria a quien está afectado por este terrible conflicto, en particular a los evacuados en el país y a los numerosos prófugos en los países vecinos. Que a los agentes humanitarios, empeñados en aliviar los sufrimientos de la población, se les asegure la posibilidad de prestar la ayuda necesaria.

¿Qué podemos hacer nosotros por la paz en el mundo? Como decía el Papa Juan: a todos nos corresponde la tarea de recomponer las relaciones de convivencia en la justicia y en el amor (Cfr. Carta encíclica, Pacem in terris [11 abril de 1963]: AAS 55 [1963], 301-302).
¡Que una cadena de empeño por la paz una a todos los hombres y a las mujeres de buena voluntad! Es una invitación fuerte y urgente que dirijo a la entera Iglesia Católica, pero que extiendo a todos los cristianos de las demás Confesiones, a los hombres y mujeres de toda religión y también a aquellos hermanos y hermanas que no creen: la paz es un bien que supera toda barrera, porque es un bien de toda la humanidad.
Repito con voz alta: no es la cultura del enfrentamiento, la cultura del conflicto la que construye la convivencia en los pueblos y entre los pueblos, sino la cultura del encuentro, la cultura del diálogo: éste es el único camino hacia la paz.

Que el grito de la paz se eleve alto para que llegue al corazón de todos y todos dejen las armas y se dejen guiar por el anhelo de paz.
Por esto, hermanos y hermanas, he decidido convocar para toda la Iglesia el próximo 7 de septiembre, víspera de la fiesta de la Natividad de María, Reina de la Paz, una jornada de ayuno y de oración por la paz en Siria, en Oriente Medio, y en el mundo entero, y también invito a unirse a esta iniciativa, según el modo que considerarán más oportuno, a los hermanos cristianos no católicos, a los pertenecientes a las demás religiones y a los hombres de buena voluntad.

El 7 de septiembre, en la Plaza de San Pedro, aquí, desde las 19.00 y hasta las 24.00, nos reuniremos en oración y en espíritu de penitencia para invocar de Dios este gran don para la amada nación siria y para todas las situaciones de conflicto y de violencia en el mundo.
¡La humanidad tiene necesidad de ver gestos de paz y de escuchar palabras de esperanza y de paz! Pido a todas las Iglesias particulares que, además de vivir este día de ayuno, organicen algún acto litúrgico según esta intención.

A María le pedimos que nos ayude a responder a la violencia, al conflicto y a la guerra, con la fuerza del diálogo, de la reconciliación y del amor.
Ella es Madre: que Ella nos ayude a encontrar la paz. Todos nosotros somos sus hijos. Ayúdanos, María, a superar también este momento difícil y a empeñarnos a construir cada día y en todo ambiente una auténtica cultura del encuentro y de la paz.

María, Reina de la paz, ¡ruega por nosotros!
Todos: María, Reina de la paz, ¡ruega por nosotros!